Se instalan más cercos electrificados en los countries

Es para frenar la ola de robos, que va en aumento. Inciden errores en la seguridad humana y electrónica, y descuidos de los mismos vecinos de las urbanizaciones.

En lo que va del año, los robos denunciados por vecinos de countries y barrios privados aumentó levemente con respecto al año anterior, según la Federación de Clubes de Campo (FACC)  . Sin embargo, se estima que sólo uno de cada 10 hechos es ratificado a través de alguna denuncia, lo que hace muy complejo saber cuántos ilícitos ocurren realmente, explica el doctor Raúl A. Castro, abogado asesor de la Cámara Argentina de Seguridad Electrónica (Casel).

Los datos consignan que en el 60% de los casos los delitos (generalmente, robos), hay participación del personal de seguridad del mismo barrio y que en 8 de cada 10 intervienen entregadores vinculados a la misma urbanización.

“La complicidad de gente informada y habilitada para ingresar o posibilitar el acceso de terceros aparece como una condición que facilita la concreción del ilícito, y es una situación habitual y repetible”, indica Alberto Lores Arnaiz, director de la FACC.

Sin embargo, Lores asegura que los robos de este tipo adquieren relevancia porque suelen tener una difusión mayor a la que los propios hechos merecen. Y en ésto coincide Raúl A. Castro, quien afirma que estos delitos en la gran mayoría de los casos no son ni graves ni violentos. Aunque sí, admite que en los últimos tiempos se incrementa un tipo de ilícito que excede las responsabilidades de la seguridad de countries y barrios privados: los secuestos al salir de las urbanizaciones.

“Hablar de vigiladores infieles es reducir el problema -advierte Aquiles Gorini, presidente de la Cámara Argentina de Empresas de Seguridad e Investigación (Caesi), que agrupa a unas 350 firmas , cerca del 75% del volumen del sector-. Desde ya que puede haberlos. Pero en la gran mayoría de los casos los “datos” (estos robos no suelen ocurrir al “voleo”) surgen de visitantes eventuales que trabajan o ingresan al barrio: personal de la construcción que trabaja durante meses en la obra de una casa particular, doméstico, repartidores, visitas de los propietarios”.

SEGURIDAD EN COUNTRIES. A pesar de que existen cada vez más recursos tecnológicos, la presencia humana es imprescindible.

SEGURIDAD EN COUNTRIES. A pesar de que existen cada vez más recursos tecnológicos, la presencia humana es imprescindible.

Gorini puntualiza que esta clase de urbanizaciones -hay unos 500 emprendimientos inmobiliarios cerrados en nuestro país- son predios vulnerables y están en la mira de los delincuentes, como cualquier otro. “Por lo general -especifica- son áreas con largos perímetros, con deslindes a baldíos o descampados, escasos puestos de cobertura y poca o nula tecnología, adonde existe una baja inversión proporcional en seguridad y muy rápidas vías de escape, por su cercanía a rutas y autopistas”.

“Además, los delincuentes saben que en estos barrios -añade Raúl A. Castro- suele vivir gente con más poder económico: en la casa de un country va a haber más de una notebook, una tablet, tarjetas, billeteras, dinero en efectivo, cámaras, o electrónicos caros… A ésto se le suma otro problema: muchos vecinos creen que viven en Disney, que ni bien atraviesan la barrera de ingreso al country están a salvo y todo es color de rosas. Pero ésto no es así”.

En las casas de los barrios cerrados no hay rejas, la gente deja la computadora o el celular en la mesa del jardín y se va a dormir la siesta, puertas y ventanas no se cierran, el auto queda abierto…

“En términos generales, los residentes de este tipo de predios son renuentes a aceptar medidas de seguridad, como si de hacerlo perdieran la plenitud de su sentido de la propiedad -reflexiona Gorini-. Muchas veces son los propietarios quienes circulan sin control las tarjetas de acceso, o impiden la implementación de medidas incómodas, como la revisión de baúles, o permite el ingreso sin control de personal auxiliar no registrado (o sea, en negro), lo que hace más complicado su control o eventual denuncia”.

La situación laboral del personal de seguridad también conspira contra un servicio eficaz.“Suele ser personal mal pago y sobreexigido, y muchas veces se quedan dormidos frente a las cámaras”, dice Raúl Castro.

“Es que cumplen turnos de 12 horas -añade el abogado de Casel- pero sólo 8 se pagan en blanco. Es uno de los trabajos más bajos en la pirámide social y es frecuente que quienes realizan esta tarea vivan en algún barrio carenciado, de los que rodean a los countries. El viático es caro y se busca, en razón de los bajos salarios, que vengan en bicicleta o de una manera que no les genere gastos”.

“Muchos barrios incorporaron el botón antipánico”, dice Gorini. Pero Castro advierte que un importante número de comisarías no tienen un teléfono específico para responder a la llamada del botón y que “a menudo la Policía no cuenta más que con un vehículo que funciona mal y pocos efectivos, entonces si recibe varios pedidos de asistencia llega, pero llega cuando puede”.

Por las mismas razones, agrega Castro, es que muchos no denuncian: en la comisaría se pierden varias horas, otras tantas después en la Fiscalía y como no hay personal suficiente no se investiga lo que ocurrió. Renglón aparte merecen los robos de dinero en efectivo no declarado: ahí, afirma el abogado de Casel, directamente no existe la posibilidad legal de denunciar.

Una incorporación que ambos expertos consideran auspiciosa es la figura del Jefe o Director de Seguridad. “Es una persona idónea encargada de diseñar y planificar la seguridad del barrio, de contratar y fiscalizar a las agencias de seguridad, y de evaluar y monitorear las acciones”, puntualiza Gorini.

Castro agrega que el Jefe o Director de Seguridad es un profesional con formación universitaria -no necesariamente ex militar o policía- y que una clave del puesto es que no debe pertenecer ni tener intereses con empresas del sector, para evitar que su diagnóstico y recomendaciones estén teñidas por la preferencia de determinados dispositivos o métodos.

Los altos costos laborales del factor humano hicieron orientar el foco de las inversiones hacia la tecnología en seguridad electrónica, que hoy cuenta con distintas alternativas: “ingreso mediante reconocimiento de huella dactilar, sistemas de video vigilancia, cámaras térmicas, sistemas de detección perimetral, de incendios y de velocidad vehícular, drones”, enumera el ingeniero Eduardo Capelo, director de Prosistec.

La “vedette” de las opciones parece ser el cerco electrificado o Cerco Eléctrico de Seguridad (CES), un recurso capaz de detectar simultáneamente la intrusión perimetral y evitar o repelerla con una descarga eléctrica no letal.

“Entre obras residenciales y corporativas hay más de 2.500 instalados en CABA y AMBA”, dice el ingeniero Guillermo Valls, gerente comercial de ALARI3, empresa especializada en el rubro, y aclara que los equipos que electrifican los cercos deben cumplir con las normas vigentes de fabricación, pero son pocos los que atienden este requisito.

“Estos equipos hacen circular pulsos de alta tensión de bajísima corriente, por lo que se controla la energía emitida por pulso -puntualiza el experto-. Esto asegura la eficacia del sistema para impedir la intrusión pero resguarda la salud y la vida de quienes toman contacto físico con el cerco. Por eso la responsabilidad civil y penal del dueño del CES puede ser muy baja o enorme”.

En ese sentido, Valls enfatizó la necesidad de sancionar el proyecto de Ley de Seguridad Electrónica impulsado por Casel. “Debe existir una normativa obligatoria para la instalación y fiscalización de toda la tecnología electrónica en seguridad -aseguró-. Nada puede quedar al azar: las instalaciones deben proteger al usuario y a sus bienes, pero ser seguras”.

Sin embargo, ni aun la mejor tecnología puede prescindir del factor humano. Y, en este sentido, el titular de Caesi también señala la necesidad de reglamentaciones que mejoren la capacitación de los vigiladores y estandarizar la profesionalización del sector. “Se requiere una Ley Nacional que ofrezca a la seguridad privada políticas de Estado integrales, que hagan a una mejor fiscalización, capacitación y aplicación”, asegura Gorini.

Fuente: https://www.clarin.com/arq/arquitectura/instalan-cercos-electrificados-countries_0_B19AFKsO.html

2018-08-08T15:03:17+00:00